25 de abril de 2014

ACTO DE FE

Mi colaboración en El Correo de Andalucía 17/05/2014


ACTO DE FE

Como atea que soy la tolerancia es parte de mi ser. No soy enemiga de las religiones sino del uso superficial de las mismas y a veces de su extremismo. Ver tanto derroche de dinero en imágenes e iglesias cuando su supuesto inspirador hablaba de solidaridad y compartir con tus semejantes, duele. Si de verdad fueron fieles de su fe compartirían las donaciones de sus seguidores para ayudar a tantas personas necesitadas. El día que de verdad se comporten como auténticos cristianos tendrán mi respeto y apoyo. 

A pesar de mis decepciones aun tengo esperanzas en los seres humanos. Los actos de fe no son exclusivos de las religiones, yo como atea tengo mis actos de fe en la humanidad. Hace pocos años, antes de la crisis, las estadísticas y encuestas mostraban a la nueva generación de jóvenes como apáticos en todos los niveles, ya fuera en política, estudios o trabajo. Daban a esta generación por perdida y más aun al llegar la crisis. Pero empezaron los recortes de derechos y aquellos durmientes despertaron y mostraron una faceta no estudiada. Se han convertido, con sus antes criticadas costumbres tecnológicas, en grupos revolucionarios. Viendo las imágenes de las manifestaciones pude ver a esa supuesta apática población presentes en las calles, con voces críticas, solidarios con los desahuciados, guerreros y guerreras de los derechos sociales, sin miedo a las amenazas de castigo.

Mi acto de fe es tener esperanzas de que, a pesar que todo va tan mal y que los agoreros nos presentan un futuro muy negro durante un largo periodo, que todo cambie en menos tiempo de lo esperado y con más colores de los sugeridos. Una flor que germina bajo los escombros de una ciudad en ruinas y consigue alcanzar al sol, será una flor más fuerte y bella que la nacida bajo los cuidados de un jardinero.

Ana Rosa Tinoco

15 de marzo de 2014

Sermones a tutiplén



Sermones a tutiplén


Ayer viví una situación muy surrealista: me crucé con una conocida y la saludé con un hola y una sonrisa; me paró y me dijo si tenia algún problema en saludar con un buenos días o buenas tardes que es como se debe saludar. Aunque le decía que la había saludado, siguió insistiendo enfadada que ese no era el modo  de saludar. Ante la perplejidad del asunto me puse a reflexionar el porqué de esta actitud.


¿Será uno de esos ciudadanos contaminados con la moral que nos imponen desde el gobierno?  ¿Esa moral de hace  más de 30 años donde las clases obreras debían tener una actitud humilde ante las clases adineradas? 


Pues me declaro insumisa y desobediente. Un grupo de personas no puede imponer la conducta que debe regir mi vida, incluso aunque ese grupo sea cada vez más grande. Paso de ciudadanas aborregadas seguidoras del sistema. Quien eres tú para hablarme así; qué norma moral te da derecho a darme sermones. La educación se demuestra por el respeto a tus semejantes y tú, con tus palabras,  me dices que no la tienes. No me des lecciones de algo que tú no practicas. 


Nuestros gobernantes nos han perdido el respeto y su mal ejemplo, por desgracia, es copiado por una parte de la ciudadanía. Esta moralina que antes no habríamos ni tomado en serio se está imponiendo como normalidad. Se nos está olvidando que la libertad de expresión y conducta es un derecho, no un delito.  Que no debemos de inclinar la cabeza ante sermones disparatados, que nuestra vida  es eso: nuestra. Sermonéame lo que quieras no me veras hincar las rodillas en el suelo. 

Ana Rosa Tinoco 

15 de febrero de 2014

Hasta el moño

Mi colaboración de hoy en El Correo de Andalucía.    
                                                    

                                                         Hasta el moño.
 
Hasta el moño de que seamos siempre las mujeres a las que les toca el perder. Durante toda la historia el hombre se las ha apañado para tratar a la mujer, como si por el hecho de serlo, nuestra capacidad intelectual fuese mínima y deban ser los hombres los que decidan por nosotras. A estas alturas, está más que demostrado que la capacidad intelectual y el tipo de sexo no tienen nada que ver. Así que me pone enferma ver que un grupo de hombres decida sobre mi cuerpo ¡No, no y no, se acabó! Nadie va a decidir sobre el uso de mi sexo y de mi útero, y menos unos trogloditas. Soy un ser humano con las mismas capacidades intelectuales que otro ser humano, y por lo tanto, con los mismos derechos y libertades. No voy a consentir que me apliquen leyes que coarten ni un solo ápice mi voluntad de decisión.

Déjense de hipocresías cuando dicen que defienden los derechos del no nacido cuando eliminan, día a día, las ayudas a niños con grandes dependencias. O que lo hacen para aumentar la natalidad del país mientras desahucian a diario a madres con niños pequeños de sus casas. Esto es un maltrato a la mujer a nivel gubernamental que no vamos a consentir. Me siento violada y me asquean esos rostros tras los que se esconde un tipo de religión que yo no sigo, por lo que, sus normas no deben serme impuestas. Mis normas mi moral. A mí no me engañáis sacerdotes vestidos con traje y corbata, disfrazados para que no os reconozca. Vuestras palabras y pensamientos os delatan. Estado laico real ya.


 Ana Rosa Tinoco 



26 de enero de 2014

Microrrelato especial reyes en El Tuitiritero

Mi colaboración en el especial reyes en El Tuitiritero



Mi microrrelato:




Queridos Reyes Magos: os hago una advertencia. En mi país gobierna la Bestia y ha creado impuestos por recibir los rayos del Sol y tener suerte. No me extrañaría que creara un canon al espacio mágico y os cobrara por dejar los regalos a los niños españoles. 

Ana Rosa Tinoco

14 de diciembre de 2013

El nombre de la bestia

Mi colaboración en El Correo de Andalucía de hoy.
 
                  El nombre de la bestia

 
Eres una bestia que no conoce límites, ahora hasta el derecho a quejarme me quieres quitar. Me prohíbes decir tu nombre al lado de mis pensamientos sobre ti, pero si algo define a alguien son sus actos. Si hablo de una educación franquista todos sabrán a quien nombro sin nombre. Si hablo de justicia dictatorial idem. Si hablo de apretar cinturones mientras me triplico a mí y a mis innecesarios asesores el sueldo, todos los dedos se dirigirán hacia ti. Si hablo de una sanidad pública destrozada, ¿a quien no nombro? Si hablo de que ya no te queda mas que incumplir, todos los pensamientos te nombraran en un grito mudo pero a la vez ensordecedor, porque los malos actos señalan siempre a los mal nacidos. Todos los que sufrimos tu maltrato, y somos millones, lo tenemos grabado a fuego en el pensamiento y para tu desgracia no hay ley que te permita amordazar los pensamientos.
Ana Rosa Tinoco