15 de marzo de 2014

Sermones a tutiplén



Sermones a tutiplén


Ayer viví una situación muy surrealista: me crucé con una conocida y la saludé con un hola y una sonrisa; me paró y me dijo si tenia algún problema en saludar con un buenos días o buenas tardes que es como se debe saludar. Aunque le decía que la había saludado, siguió insistiendo enfadada que ese no era el modo  de saludar. Ante la perplejidad del asunto me puse a reflexionar el porqué de esta actitud.


¿Será uno de esos ciudadanos contaminados con la moral que nos imponen desde el gobierno?  ¿Esa moral de hace  más de 30 años donde las clases obreras debían tener una actitud humilde ante las clases adineradas? 


Pues me declaro insumisa y desobediente. Un grupo de personas no puede imponer la conducta que debe regir mi vida, incluso aunque ese grupo sea cada vez más grande. Paso de ciudadanas aborregadas seguidoras del sistema. Quien eres tú para hablarme así; qué norma moral te da derecho a darme sermones. La educación se demuestra por el respeto a tus semejantes y tú, con tus palabras,  me dices que no la tienes. No me des lecciones de algo que tú no practicas. 


Nuestros gobernantes nos han perdido el respeto y su mal ejemplo, por desgracia, es copiado por una parte de la ciudadanía. Esta moralina que antes no habríamos ni tomado en serio se está imponiendo como normalidad. Se nos está olvidando que la libertad de expresión y conducta es un derecho, no un delito.  Que no debemos de inclinar la cabeza ante sermones disparatados, que nuestra vida  es eso: nuestra. Sermonéame lo que quieras no me veras hincar las rodillas en el suelo. 

Ana Rosa Tinoco 

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